Celebrar la muerte para aprender a vivir

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“Para el habitante de Nueva York, Paris o Londres, la muerte es palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios. El mexicano, en cambio, la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor más permanente. Cierto, en su actitud hay quizá tanto miedo como en la de los otros; mas al menos no se esconde ni la esconde; la contempla cara a cara con paciencia, desdén o ironía”.
Octavio Paz

El Día de Muertos es una celebración mexicana de origen indígena que honra a los difuntos el 2 de noviembre, comenzando desde el 1 de noviembre, y coincidiendo con las celebraciones católicas de Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos.

Aunque el origen exacto es incierto, algunos aseguran que la tradición viene de la costumbre prehispánica de enterrar a los muertos con objetos, comida y ofrendas para su viaje a la otra vida; costumbre compartida también por otras culturas antiguas.

El primero de noviembre se celebra el Día de Todos los Santos, dedicado a los niños fallecidos y el 2 al resto de las personas queridas. En algunas regiones del país se cree que el 28 de octubre es el día los muertos por accidente y el 30 de aquellos que están el limbo por no haber sido bautizados; sin embargo estas creencias no son generalizadas.

En la actualidad, el Día de muertos se celebra en México principalmente poniendo altares en las casas para los seres queridos (parientes, amigos, o hasta personajes públicos y celebridades).

Algunas familias también visitan el cementerio, les llevan flores (los que pueden también Mariachis) y comen sobre la tumba, acompañados por el alma de su difunto (vale decir que según la creencia popular el 1 y 2 de noviembre son los únicos días en que las almas tienen permiso para regresar a visitar a sus seres queridos).

Para los extranjeros, tamaño jolgorio en el cementerio puede hasta parecer grotesco o des-respetuoso, pero visto con un poco de amplitud mental, se trata de una celebración de bienvenida para aquellos que se extrañan.

El hacer calaveritas para los seres queridos, o regalarles pequeños cráneos de azúcar con su nombre es también parte de la tradición. La aparición de todo tipo de dulces y flores para el altar de muertos en las tiendas y puestos de la ciudad, se hace desde principios de octubre y es una importante fuente de renta para muchos artesanos principalmente de Guadalajara, Puebla, Guanajuato y el Distrito Federal.

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Folklore aparte, la verdad es que por muchos motivos personales me identifico con el sentido mexicano del Día de Muertos.

La muerte es el destino inexorable de todo ser vivo: plantas, animales y humanos. Nosotros nacemos, crecemos, nos reproducimos en nuestros hijos, después nos hacemos viejos y morimos. A menudo en un accidente o una enfermedad precoz perdemos un compañero, un hijo o un hermano. La celebración del Día de Muertos, en este sentido, ayuda a acercar a niños y adultos a la idea de la muerte, para que la vayan aceptando como parte inevitable de la vida humana.

La manera como se celebra en México, a mi entender, sirve también para ilustrar que la muerte es como un espejo que refleja la forma en que hemos vivido. Al recordar a los seres queridos muertos y compartir con ellos lo mejor la vida (amor, alegría, comida y música) se refuerza un sentimiento de identidad, de arraigo con nuestros antepasados y sobre todo de permanencia. Mantener la tradición viva y celebrar la memoria de los muertos queridos es una manera de garantizar que cuando llegue nuestra hora, también seremos recordados y celebrados por los que nos amaron. Como decía aquel hermoso epitáfio que leí durante mi viaje a la Riviera Maya el verano pasado: “Los muertos se van solamente cuando el olvido los entierra”.

Pero el que quizás sea el mensaje subliminal más importante del Día de Muertos, tiene que ver con el placer de vivir y la necesidad de encontrar el sentido de la vida ante la conciencia de la inevitabilidad de la muerte. (para ilustrar un pensamiento tan relevante les dejo la foto de abajo, que si bien no soy yo, es algo así como mi alter-ego en versión calavera….hasta el MAC es igualito!!!!!)

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fuentes de las fotos:
1) El altar de Frida: Voxy Lady M
2) Calavera con macintosh: El Rio

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Seremos como el Che!

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Durante el tiempo en que trabajé en Cuba, me tocó convivir con un mito que era al mismo tiempo personal y colectivo: la figura del Che.

El mito colectivo del Che Guevara se originó a partir de una foto que dio la vuelta al mundo, trascendiendo su sentido y contexto hasta convertirse en ícono fashion. La foto en cuestión -la misma que ilustra este post- fue tomada en marzo de 1960 en el Cementerio Colón de La Habana, durante la ceremonia de entierro de las víctimas del sabotaje al barco francés “La Coubre”.

Fidel estaba hablando a la multitud. Entre los que se encontraban en la tribuna estaban Sartre, Simone de Beauvoir y el Che. Ese día fue cuando Fidel pronunció por primera vez la consigna de “Patria o Muerte, venceremos”, que hasta hoy se repite como una especie de “mantra revolucionario”.

En el excelente documental Kordavision, el fotógrafo Alberto Korda cuenta que estaba apuntando con su cámara Leica a la tribuna cuando de pronto su lente se detuvo frente al rostro del Che, que estaba con la famosa boina negra con la estrella de comandante, la cabeza erguida y la mirada altanera como retando al mundo. Soplaba una fría brisa desde el malecón, lo suficiente para despeinar algunos mechones de su famosa melena guerrillera. El ataque de asma que tenía ese día completó el look de estoica vulnerabilidad que trasmite la foto (“hay que luchar, pero sin perder la ternura jamás…”)
Así, sin premeditación, ni iluminación de estudio o efectos especiales, Korda inmortalizó la que en el futuro sería la foto más publicitada, manipulada y famosa de la historia. La magia estaba hecha. Tiempo después aparecía por primera vez la foto del Che en un periódico italiano, recortada para mejorar el encuadre. La realidad plasmada en papel probó ser más contundente que cualquier fotomontaje. El mito global del guerrillero heroico había comenzado.

Como todo mito, sin embargo, la figura del Che no se explica simplemente por métodos historiográficos “suspuestamente” factuales. La verdad es que todos tenemos un “personal che”, aunque no lleguemos al punto de ostentarlo en un tatuaje como lo hacen Mike Tyson y Maradona.

Mi “personal che” corresponde al arquetipo de honestidad, integridad y fuerza de voluntad. Destaca la disposición por luchar por causas que se juzgan justas, aunque sean ajenas. Le doy las gracias por lo que trató de hacer y no pudo. Por la persona que yo ni siquiera intenté ser y que él fue.

El Che reivindica también -por lo menos para mí- “el atroz encanto de ser argentino”. Cuba es el quizás el único país de Iberoamérica donde uno es bien recibido sólo por el hecho de ser argentino. Eso gracias al Che.

En este último par de semanas me he cruzado con varios “reportajes”, la mayoría sobre el Che y uno que otro sobre la madre Teresa de Calcuta. Me llamó mucho la atención el empeño con que abordaban aquellos aspectos de su personalidad más prosaicos, como queriendo convencernos de que ellos no fueron tan íntegros, desprendidos o consistentes en sus ideas como se creía. Salvando las distancias entre los personajes, realmente me cuesta entender por qué justamente ahora, frente a la escasez más completa de role-models en quien inspirarnos, los medios se empeñan en destruir la imagen de los pocos que nos quedaban, aunque estén muertos. Es como si quisiéramos hacer desaparecer cualquier síntoma de grandeza o trascendencia a nuestro alrededor para poder así sentirnos mejor frente a nuestra propia mediocridad.

Nada incomoda más que alguien cuyos sueños e ideales son mayores que los nuestros. El “hombre nuevo” que el Che soñó nos queda grande a todos, a excepción de los niños, que creen en todo, hasta en nosotros los adultos…Por eso, el mayor homenaje jamás brindado al Che (y que de paso combina mucho más con él que los solemnes discursos que se oyen por ahí) es el que los niños cubanos hacen todos los días en la escuela primaria, cuando gritan con ingenua convicción: “SEREMOS COMO EL CHE!”.

No dejes de leer lo que hace un año atrás escribí sobre el aniversario del Che

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Las otras víctimas del 11 de septiembre

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Hoy se cumplen 6 años de aquel fatídico día en que el mundo cambió para siempre. En los Estados Unidos, ceremonias por todo el país recuerdan a las 2819 personas que murieron en el World Trade Center, el vuelo United 93 y el ataque al Pentágono.

Aunque más no sea desde este humilde blog, me gustaría ampliar el merecido tributo que recibirán todas y cada una de esas 2819 personas a las casi 100.000 que ya han muerto en Afganistán y en Iraq, injusta y colectivamente retaliadas por un ataque terrorista del cual no tuvieron ninguna responsabilidad. Ellos también son víctimas del 11 de septiembre, aunque no se lean sus nombres en vivo en la CNN.

Bueno, no se preocupen que no les voy a dar un teque…..

Para ser coherentes con este espacio en que siempre tertuliamos sobre películas, les recomiendo hoy en particular 9/11, uno de los mejores documentales que he visto en mi vida y con seguridad el mejor ya filmado sobre los ataques terroristas, hecho casi por casualidad por 2 realizadores franceses que estaban haciendo un documental sobre el cuerpo de bomberos de Manhatan. Obviamente también es imprescindible volver a ver Farenheit 9/11 de mi ídolo Michael Moore.

La recomendación de las musarañas, sin embargo, es que traten de conseguir el documental Invierno en Bagdad del cineasta peruano radicado en España, Javier Corcuera, de quien tengo la honra de considerarme amiga. (Javier si por casualidad ves este post, aquí está el link de la foto que nos sacamos en Traquepaque en marzo. Un besote a Anita!)

Los dejo con los 2 primeros minutos de “Invierno en Bagdad”:

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La musaraña que faltaba

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La noticia no es nueva, ya me había enterado de la noticia por la otra musaraña bloguera, pero hoy no sé por que estoy media down y estoy reciclando buenas noticias, aunque sean viejas.

Se imaginan que en estos tiempos en que parece que no hay nada nuevo bajo el sol (hasta las películas son casi todas remakes….) descubren una nueva especie de musaraña y dos nuevas orquídeas en la isla de Palawan, Filipinas????

De paso les vuelvo a recomendar el blog “Mirando las musarañas” que Sui Generis escribe desde España. A mí siempre me levanta el ánimo. Espero que a ustedes también.

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Tante grazie Luciano!

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Qué decir……todo ha sido dicho ya.

Tante grazie Luciano. Se te va a extrañar. Los dejo con “Nessum dorma”. Nunca nadie celebró a Puccini como él.


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Los mayas y su “verdad inconveniente”

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Cuando pienso en los Incas y los Aztecas, inmediatamente me viene a la cabeza los nombres de Francisco Pizarro y Hernán Cortéz: los “conquistadores” que sometieron a sangre y fuego a las dos culturas más evolucionadas de las Américas.

El fin de la civilización Maya, en cambio, siempre fue un enigma. Los estudiosos se preguntaban como una cultura que había florecido un milenio antes en medio de la selva tropical alcanzando niveles de sofisticación científica y artística inauditos en el mundo antiguo podía simplemente desvanecerse en el tiempo, “tragada” literalmente por la selva que ellos habían aprendido a dominar?

Se sabía que el colapso no fue producto del confronto con otra cultura más avanzada o con mejores recursos bélicos. También se había descartado una catástrofe natural (volcán, terremoto o un devastador huracán, como el que está por “caerle” en las próximas horas a la península de Yucatán) o una pandemia (como la peste negra o la viruela) porque no hay registros de una implosión repentina sino más bien de una larga decadencia que duró más de 200 años.

El consenso de la comunidad científica hoy es que la civilización maya colapsó debido a una combinación de factores humanos, derivados básicamente de la sobre-población, el daño ambiental, la depredación de los recursos naturales y la creciente inequidad de su estructura social, donde el nivel de consumo y derroche de la elite contrastaba estruendosamente con las carencias de el grueso del pueblo. (cualquier semejanza con el estado actual de la civilización occidental es pura casualidad…)

Durante las pasadas vacaciones en tierras mayas, mientras tomaba mi piña colada tirada en la playa mirando el mar turquesa del Caribe, se me ocurrió pensar que en aquellos tiempos, los mismos sabios que llegaron a tener conocimientos científicos y astronómicos tan avanzados como para desarrollar un sistema de riego por irrigación, fertilización por compost, rotación de cultivos, piscicultura, predecir eclipses, usar un calendario anual de 365 días con corrección en años bisiestos, erguir edificios con “efectos especiales” de luz visibles sólo en días de equinoccio, realizar cálculos matemáticos abstractos a partir de la noción del número cero, etc, probablemente sabían lo que estaba por venir y casi seguramente alertaron a los kujul ajaw (los reyes mayas) sobre el desastre, igual que viene aconteciendo con nosotros hace décadas.

Los líderes mayas, por motivos de conveniencia política o ideológica, prefirieron no tomar las medidas adecuadas (como acontece hoy con los nuestros). Al fin de cuentas, el mundo como lo conocían los mayas había durado 1000 años y debe haber parecido poco plausible en la época pensar que iba simplemente acabar. Básicamente lo mismo que pensamos ahora.

Quien sabe no existió un Al Gore maya, pontificando “su verdad inconveniente” en algún palacio de Tulúm o Chichén Itza, ante la mirada de respetuoso aburrimiento de la clase alta, que no entendía como sus estándares de consumo y su afán desenfrenado por acumular símbolos de status (jade, plumas de aves raras, etc) podían afectar el futuro de sus hijos y nietos.

Fuera los oasis turísticos (para forasteros pudientes) hoy la vasta región donde los mayas reinaron alberga a algunas de las poblaciones más pobres del continente. Quien pasa por el Petén, en Guatemala o por las tierras bajas de México, ve en ese pueblo humilde y sacrificado en batalla constante contra el calor y los mosquitos, pocos vestigios de aquella civilización floreciente que llegó a sustentar varios millones de habitantes allí donde hoy sólo habitan un par de cientos de miles. Sólo el jaguar (balam, para los mayas) mantiene su pose de altiva arrogancia.

El calendario de los Mayas termina a las 11:11 de la mañana del 21 de diciembre de 2012 (solsticio de invierno). Esta fecha (de aquí a 5 años) coincide con un raro alineamiento del paso del sol por el ecuador de la Galaxia (el punto medio de la Via Lactea) que ellos registraron con increíble exactitud más de 1000 años atrás y que los astrónomos hoy confirman ayudándose de poderosos telescopios y supercomputadoras.

Los mayas no dicen exactamente que ese evento marcará el “fin del mundo”, sino más bien que en ese día el mundo como lo conocemos “estará completo” y que una nueva era para la humanidad deberá comenzar: un nuevo “despertar”. Con suerte, ustedes y yo probablemente estemos vivos para entonces. Quien sabe ese día el mundo corra menos peligro en nuestras manos y tenga una buena noticia para postear en este blog …..

P.D.: Les recomiendo la lectura de el artículo de la revista National Geographic aparecido en agosto pasado sobre el ascenso y caída de la civilización maya. La versión completa online en versión original está disponible aquí. También está completa en portugués. Lamentablemente, en español sólo está disponible un resumen y una versión para imprimir. (tengo un backup en caso que estas versiones online no estén más disponibles de aquí a un tiempo. Si alguien le interesa leer y no pueden más accesarlas através de los links arriba, por favor entren en contacto conmigo)

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El imperecedero placer de leer el diario

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Uno lee el diario “teóricamente” para enterarse lo que pasa en el mundo. Pero por qué continuamos leyendo el diario si hoy existen canales de noticias 24 horas y la tecnología permite que nos enteremos de lo que acontece en tiempo real a través de nuestro celular, o de la internet?

En mi caso particular, por ejemplo, leo el diario para de vez en cuando sorprenderme con editoriales como las que les transcribo abajo, publicada por La Nación, de Argentina el 10 de agosto pasado (no suelo postear textos ajenos, pero en este caso creo que vale la pena)

“Cultura.” ¡Qué palabra pícara! Para los latinos, surge de la acción de cultivar, en el sentido de labrar, roturar. Para nosotros todavía lo es; en agricultura, por ejemplo. Pero, naturalmente, es mucho más. Impresa con solemne mayúscula, tiene ecos de rigurosa etiqueta o de inquebrantable erudición. Nada que ver con la tierra.

Pero son parientes la cultura y la agricultura. Cuando descubrimos la siembra y nos asentamos en el terruño, hace unos 10.000 años, terminamos inventando un método para registrar lo que íbamos cosechando. Nació así la escritura. La cultura existió desde siempre, pero hasta el invento sumerio no teníamos forma de escribir sobre ella ni de escribir sobre lo que se había escrito.

Porque a las palabras nadie las maneja y sus trucos son siempre significativos, cultura es también ese cultivo interior sin el cual el espíritu se va convirtiendo en baldío, se llena de cizaña. No importa qué cultivemos; no importa si es de etiqueta en la Scala o descalzos en Woodstock. “Cultivarse” es sembrar y cosechar el espíritu. La cultura es, simplemente, una forma de la felicidad.

Por eso, no importa qué cultivemos. Todo cultivo es un buen cultivo. Hasta cultivar malezas; un día alguien descubre que ese yuyo es cardamomo, coriandro o la invencible menta.

No es cosa de qué. Es cosa de cómo. Es cosa de actitud. Aquél querrá un jardín de especias; otro buscará las flores raras, y más allá habrá uno que, de tan paciente, apueste a los árboles.

No hay cultura sin cultivo, y por eso usamos todavía la misma palabra.

Decía Cicerón que para ser felices sólo necesitamos una biblioteca y un jardín. Añadiré, don Marco Tulio, una computadora conectada con Internet.

Consignada como apóstata de los libros, y tal vez su verdugo, la Red ha hecho más por la cultura que todos los que, oportunamente, se rasgaron las vestiduras ante la llegada de esa hidra ingobernada e ingobernable, difusa, global, insidiosa, persistente, ubicua, invasiva, polimorfa, inquieta e irreverente. Es decir, como toda revolución cultural.

Muchos han querido enfrentar los libros con Internet, pero Internet es una extensión de la biblioteca de Cicerón. Nos han dicho que Internet estraga el arte como una plaga y, sin embargo, hoy, decenas de miles de artistas tienen la posibilidad de llegar a su público sin pagar costosos peajes y de crear nuevas formas de arte.

Debate

Acusaron a la Red y a la computadora de deshumanizar, pero hoy millones de seres humanos encuentran que las estremecedoras noches urbanas son menos solitarias cuando se abre una ventanita de chat, o que sus dolencias son menos insoportables (o que acaso tienen una cura) cuando en un foro miles de amigos virtuales responden con consejos y apoyo desde las esquinas más insólitas del mundo. Un mundo más pequeño y, por lo tanto, más vasto.

No vieron, los mordaces críticos de la computadora e Internet, que una civilización que no ha dejado de hacer cultura desde el vamos, que hizo cultura la primera vez que eligió piedras de colores para adornarse y decidió enterrar a sus muertos, que hizo cultura a cada paso, desde la Puerta de Adriano hasta la oportunamente mortificada torre Eiffel, desde Giza hasta Björk, no vieron que una civilización cuyo reflejo en la eternidad es precisamente la cultura no iba a crear un monstruo cibernético que devoraría el pensamiento y la sensibilidad. Por el contrario.

Internet es el resultado de nuestra vocación cultural. Lejos de asesinar el espíritu, se ha vuelto su multiplicador. Ha recreado paradigmas intelectuales e inventado otros; ha abierto nuevos caminos para nuestro irrefrenable ímpetu de escribir, pensar, pintar, bailar, componer, filmar, fotografiar, interpretar, ser lo que somos. Nuevos caminos. Digamos que nuevos surcos.

Publicar un blog, por ejemplo, y que lo lea medio millón de personas por día; enviar un SMS más perdurable que el bronce, diría hoy Horacio. La inteligencia colectiva. La censura arrinconada y a punto de ceder.

¿Qué enemistad puede haber entre Internet y la cultura, si la mayor librería del planeta es Amazon y Google está escaneando libros sin cesar.

¿Qué animadversión puede haber incluso entre las formas más clásicas de la cultura e Internet, cuando una de las más extraordinarias fuentes filológicas sobre la antigüedad es el sitio del proyecto Perseo, de la Universidad de Tufts ( ), cuando Yale coloca en línea imágenes de las páginas de libros raros ( ); cuando el proyecto Gutenberg ( Yale ) ofrece 20.000 libros en formato de texto o cuando un renombrado experto en tecnología web pone un delicioso sitio sobre libros antiguos en www.fromoldbooks.org . Y me quedan Flickr, YouTube, MySpace y, claro está, Wikipedia, la enciclopedia probabilística escrita y editada por el resto de nosotros.

¿Qué podemos echarle en cara a la tecnología moderna, cuando el hábito del e-mail nos hace epistolares a diario; cuando escribimos más cartas hoy que en cualquier otra época de la historia.

Así que aquí estamos, en medio de una de las mayores revoluciones culturales de todos los tiempos. Si la imprenta de Maguncia fue protagonista del más reciente de estos cambios mundiales, la computadora e Internet son las estrellas del actual, del que estamos viviendo. Y ambas son cultura. ¿Por qué? Porque no podemos evitarlo. No podemos sino ser seres culturales.

Está en nuestro ADN.

(el texto es de Ariel Torres)

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Lo bueno, lo malo, lo feo

Como prometido aquí va lo que más me gustó y lo que menos me gustó de Playa del Carmen, Cancún y la Riviera Maya:

LO MEJOR:

- Las aguas turquesas, cálidas y transparentes del mar Caribe. El mar más bonito que ya vi.

- La arena blanca y finísima como harina que aunque haga 40 grados de calor, jamás de calienta al punto de quemarnos los pies (ignoro el motivo científico y nadie me lo supo explicar.En los Cayos de Cuba existe un fenómeno parecido y es debido a la composición química de la arena. Quizás aquí se deba a eso también)

- Las ruinas de la antigua ciudad maya de Tulúm, al lado de una playa paradisíaca del Caribe mexicano. Sobrevivieron a todo tipo de calamidad natural y humana y ahora aguantan firmes la mayor calamidad de todas: nosotros los turistas.

- Hacer snorkel en el Gran Arrecife Maya, la segunda mayor barrera de coral del mundo después de la de Australia. Recomiendo también hacer un recorrido por sus diferentes biósferas, el en el acuario de Xcaret.

- Refrescarse después de un día agobiante de calor en las aguas frías y cristalinas de un río subterráneo o de un cenote.

- El ambiente distendido, cosmopolita y bohemio de Playa del Carmen, una especie de Buzios mexicana.

- La fuerza de voluntad para volver a comenzar y la capacidad de reinventarse de la población de la región que fue prácticamente arrasada en 2005 por dos huracanes consecutivos con 3 meses de diferencia (primero el huracán Emily de categoria 4 y sólo 3 meses después Wilma, el más fuerte ya registrado la cuenca del Atlántico y el desastre natural más costoso de la historia de México)

- Xcaret, un parque eco-arqueológico, mezcla de Disney con National Geographic. Grandes y niños pueden nadar con delfines, tocar tortugas marinas, conocer una granja de hongos, hacer snorkel en un río subterráneo, conocer como es la vida en un arrecife, asistir a un partido de pelota a la moda de los antiguos mayas y ver el mejor espectáculo histórico-folkórico de la región.

- Aprender in situ un poco más sobre una de las más originales y grandiosas civilizaciones del mundo antiguo y entender por qué tenemos que apoyar a los que se empeñan en rescatar y valorizar la cultura de los descendientes de estos pueblos. Viva Ofelia Medina y el Subcomandante Marcos!

LO PEOR:

- La americanización excesiva de toda la Riviera Maya en general y Cancún en particular. Había momentos en que no sabía si estaba en México o en un parque temático de California, de esos que lo mismo recrean una cantina mexicana, que el Taj Majal o un canal veneciano. Entiendo que ser el primer destino turístico del país trae consigo algunos efectos colaterales, pero a veces me da la impresión de ser más una cuestión de servilismo cultural que de imposición.

- La especulación inmobiliaria de Cancún que permite la construcción de hoteles de varios pisos prácticamente sobre la arena de la playa. A las 5 de la tarde, con el poniente tierra adentro, para no que no te de sombra había que irse en un yate al medio del mar Caribe. La honrosa excepción entre las grandes cadenas es, como siempre, el Club Med, que siempre se las arregla para tener la mejor localización y crear instalaciones pintorescas y confortables sin degradar visualmente el entorno.

- El gentío excesivo en el parque acuático de Xel-ha. El lugar es fabuloso (Xel-ha quiere decir “donde nacen las aguas” y era un antiguo puerto maya. Los barcos estaban protegidos dentro de una “caleta”,como si fuera una piscina de agua salada gigantesca comunicada por el mar por una canal. La cantidad absurda de turistas que son admitidos diariamente al parque en temporada alta impide sin embargo cualquier contemplación de la increíble belleza del lugar.

- Los comerciantes y personal de servicio locales que invariablemente le hablan a uno en inglés aunque nos vean cara de latinos y nos escuchen hablando español. Para completar el cuadro de esquizofrenia cultural están los los gringos empeñados en usar su español rudimentario a toda costa. Give me a break!

Los dejo con un clip promocional de Xel-ha que resume algunas de las cosas más bonitas que experimenté en el viaje.

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De vuelta

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Estoy de vuelta.

A los que me extrañaron les pido disculpas por simplemente “desaparecer” por 2 semanas. Tenía la intención de dejar una notita avisando que me iba a tomar unas vacaciones, pero entre la montaña de cosas que tenía que dejar hechas para poder irme y las pocas ganas que tenía de hacerlas, llegó el día de partir y no me quedó otro remedio que cargar con el iBook para el aeropuerto… Por suerte, la crisis aguda de “dependencia digital” se me pasó después de un par de días de playa, sol y una que otra piña colada.

Sobre mis vacaciones puedo decir que fueron perfectas. No sé si será por causa de la mudanza del hemisferio norte para el sur en diciembre pasado (vicisitud geo-climática que me robó un verano); o quizás fue debido al stress acumulado por el proceso de adaptación a un nuevo país, pero nunca antes había añorado tanto unos días de descanso lejos de la rutina de todos los días. Definitivamente volví renovada. Cambié de color (del verde musgo pasé a un dorado caribe; cambié de cara (desaparecieron las ojera y juro que por lo menos media docena de arrugas…). También podría decirse que cambié de ánimo y por qué no, de perspectiva ante mi propia cotidianeidad.

Definitivamente el derecho a las vacaciones debería ser consagrado por la Declaración Universal de Derechos Humanos. Por vacaciones no me refiero al derecho que teóricamente toda persona tiene a un período de descanso periódico remunerado y al que muchas personas renuncian para ganar un dinerito extra o por absoluta falta de opciones. Me refiero específicamente a que todo trabajador merece tener la posibilidad de salir de su casa y tomar distancia de su rutina, en compañía de su familia, por lo menos 10 días al año, aunque sea para ir al pueblo vecino. Es una cuestión básica de sanidad mental, calidad de vida y -por qué no- de dignidad.

De pronto me acordé de mi infancia en las sierras de Córdoba, en los lejanos tiempos cuando la Argentina era un país más igualitario y solidario. Los sindicatos tenían sus propios hoteles y aunque no eran el Club Med ni estaban localizados en parajes paradisíacos, ofrecían a los bancarios, obreros metalúrgicos, maestros, etc, la posibilidad de disfrutar con su familia de un turismo de standard “operario”, pero turismo al fin…

No se trata de un caso de síndrome de culpa post vacacional pequeño burgués ni que estoy con nostalgia de la “patria peronista” (justo yo que jamás fui peronista) Pero definitivamente algo anda muy mal en un sistema donde a los únicos que se les subvencionan viajes gratis son justamente a aquellos que más oportunidades tienen de viajar (frequent flyers) o a los que más consumen. Para los demás, resta la bañera y quedarse “a ver navíos”, como se decía antes.

Pero bueno, “teques” aparte, en mi próximo post, les cuento a donde fui, que fue lo que más me gustó y lo que menos disfruté del viaje. En la sección Flickr (en la columna de la derecha) encontrarán las fotos que me parecieron más bonitas para compartir con ustedes. La que ilustra este post, dicho sea de paso, es de la colección Mexican Palette Photo Pool y fue tomada por Fabiola. Los colores parecen falsos pero son así mismo en las Playas de Cancún.

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Paren el mundo que me quiero bajar

Soy “vidrada” (como se dice en Brasil) por el fenómeno YouTube.

No niego que está lleno de videos de esos que sólo le interesan al que lo hizo, a su mamá, dos amigos y quizás a su madrina. Sin embargo, sus “efectos colaterales” han resultado vital para revitalizar un movimiento que me parece fundamental que es el periodismo ciudadano. Las bases (o sea nosotros) ya no dependemos más (por lo menos en tesis) de los grandes medios para mostrar la realidad o hacernos oír. La libre opinión ya tiene un vehículo. No será quizás el mejor posible, y claro que no ignoro la brecha de desigualdad de acesso a la internet. Pero algo es mejor que nada.

El video que les presento me dejó perpleja y deprimida al mismo tiempo. No dice nada nuevo, pero es un retrato fiel de la desesperanza en una de las naciones más “prósperas” del continente. Una de las vías posibles del desarrollo, según dicataminaron los expertos. Si ésto pasa en Chile en 2007, después de conseguir saltar todos los obstaculos y prejucios que implica elegir a Michelle Bachelet presidente, es que América Latina está muy jodida (disculpen la expresión) Les recomiendo verlo hasta el final.

El clips es parte de las imágenes de archivo de una serie que está en producción y que se llama Chile Hoy. El director decidió ir postando el material en YouTube para ir teniendo un feedback del público. Fue filmado el 1 de mayo de 2007.

Como YouTube es un tema que me fascina y que he abordado en otras ocasiones en las musarañas les dejo los links de otros posts relacionados a tema de YouTube y el peridismo ciudadano en este blog:

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