Un mariachi llamado Plácido Domingo

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Si desde que me mudé a Guadalajara he estado más que satisfecha con la oferta cultural que ofrece el Teatro Diana, imagínense como estoy ahora que acaba de abrir sus puertas el Auditorio Metropolitano del Centro Cultural Universitario. Más feliz “que pinto no lixo, diría con toda su sabiduría mi adorado Jamelão, el más grande intérprete de la más grande “escola de samba” del carnaval de Río de Janeiro (Mangueira)

Piensen en un recinto que puede albergar hasta 11 mil 500 espectadores; dotado de lo más avanzado en tecnología (dicen que es el mejor de México) que podrá funcionar como sede de todo tipo de actividades: conferencias, conciertos, ballet y ópera, así como peleas de box, partidos de tenis o baloncesto e incluso espectáculos en pista de hielo.

Es Auditorio es el primer edificio de un complejo cultural que tiene proyectado la Universidad de Guadalajara que incluye una biblioteca, un teatro, salas cinematográficas, galerías de arte, áreas comerciales, hoteles y supermercados, bajo el nombre de Centro Cultural Universitario, que será también la sede permanente de la Feria Internacional del Libro y la Cátedra Julio Cortázar.

En la inauguración, a la que fuimos invitados Alfredo y yo, tuvimos el placer de asistir a un espectáculo de clase mundial: el homenaje por los 50 años de carrera artística de Placido Domingo, quien debutó hace medio siglo justamente aquí en Guadalajara, donde sus padres eran cantantes de zarzuela.

En mi ignorancia esencial sobre el mundo del canto lírico, siempre asimilé a Plácido Domingo como un artista español (de hecho nació en Madrid) Desconocía, sin embargo, cuan profunda era su relación con México, país a donde lo trajeron con sólo 8 años de edad, donde se formó musicalmente y donde cantó por primera vez en público. Tampoco sabía de la gratitud que este pueblo tiene hacia él, por causa de haber recaudado millones en conciertos benéficos después del terrible terremoto que asoló al DF en el 85. (POST SCRIPTUM: ver nota sobre estatua hecha a partir de llaves de bronce donadas por la población)

Quizás por eso es que fue tan emotivo el final de su concierto, cuando después de maravillar a todos con su interpretación de areas de Fausto, Tosca, Otello y las Walkirias (además de algunas zarzuelas memorables, la infaltable “Granada” y hasta tangos -en honor de la soprano argentina Virgina Tola, que lo acompañó en el especteaculo-) Placido Domingo trajo a escena a un grupo de mariachis, de puso un traje de charro y emocionó a todos con una selección del cancionero popular de Jalisco……con un coro de 10.000 personas!!!!!!!

Confieso que hay días que creo que me voy a morir de saudade de mis amigos de Búzios y de mi casita en la playa….Todo se compensa, sin embargo, cuando tengo el privilegio de asistir a un espectáculo como éste.

Aqui los dejo con un clip de Plácido Domingo cantando “Ay Jalisco no te rajes” en la susodicha noche (supestamente no se podía grabar videos esa noche, pero ya saben que hay siempre alguien para burlar las reglas y además subir el resultado a YouTube. (Como digo siempre….”si no está en YouTube, probablemente nunca aconteció”)

TRIVIA: Para que vean que ésto de la música traspasando fronteras es algo mucho más profundo de lo que se piensa, otro ejemplo es “Granada“, la “españolísima” canción (la segunda música más interpretada del planeta) que es la marca registrada del también para muchos “100% español” Plácido Domingo, que fue escrita por Agustín Lara, el más famoso compositor MEXICANO!!!!!!! que ni siquiera había puesto nunca sus pies en la ciudad cuando compuso la música que se transformaría en casi el himno local.

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