Do Carnaval e outras musarañas

Juliana

Hoje é segunda-feira de carnaval e estou morrendo de saudade do Brasil….

Disculpen los hispanoparlantes, pero hay cosas que sólo suenan bien en un determinado idioma. Escuchar un “te amo” es bonito; pero “amore, ti voglio bene” es imbatible. También se puede decir de muchas maneras en muchos idiomas, pero no hay sentencia más verdadera en su irrefutable brevedad que “shit happens”. “Saudade“, es una palabra en portugués que no tiene traducción exacta en ninguna otra lengua, quizás porque expresa una emoción muy particular, que no es necesariamente triste ni alegre y que está profundamente enraizada en el alma de un pueblo. Cuando un brasileño está “morrendo de saudade”, se toma una cachaçinha. Cuando un argentino está “con un poco de nostalgia”, se toma un Prozac.

Pero estabamos hablando del carnaval…. “o maior espetáculo da terra” como lo definen los brasileños, con su habitual debilidad por los superlativos. Sólo que en este caso, no es exageración. Quien no conoce el carnaval de Rio, no sabe lo que se pierde. Literalmente. En las complejas mis-en-scène de las escolas de samba hay mucho más que color, música y mujeres con poca ropa. Es una verdadera enciclopedia popular de la vida diaria. Arnaldo Jabor, uno de los escritores brasileños que más conoce el alma de su país, dice que es mejor entender a Brasil a través del carnaval, que pensar en el carnaval como un desvío del curso racional de las cosas.

Todo es posible durante el carnaval. En el sambódromo, la movilidad social no tiene fronteras. Un barrendero puede ser un jeque árabe y una “madame” del Jockey Club, transformarse en una odalisca de su harem. Quizás por eso en portugués “ponerse un disfraz” se dice “vestir uma fantasía”. Es exactamente eso de lo que se trata: de “fantasiar-se” y vivenciar un delirio colectivo.

Durante el carnaval, Brasil expía sus 5 siglos de occidentalización forzada y deja aflorar sin pudores sus raíces salvadoras (mestizas, negras e indias). Volviendo a citar a Jabor, el carnaval más que cultura, es lo que “transforma la cultura en naturaleza”. Desde el punto de vista antropológico, es vital entender esta “des-occidentalización” del carnaval en Brasil, para poder comprender cabalmente la relación su gente tiene con el cuerpo (el propio y el de los demás), algo evidente durante el carnaval, pero que existe fuera de él también. Recuerdo mi primer carnaval en Brasil, cuando en la pantalla de la Globo, en horario de matiné, apareció de repente la mulata Globeleza, símbolo del carnaval, sambando totalmente desnuda, con su escultural cuerpo pintado con tinta fluorescente. (un remake del clip original, se puede encontrar aquí ) Pasado el shock inicial, descubrí que la imagen no me impactava como obcena. Era meta-erótica, por decirlo así. Lo contrario de morbo. Ella se casó con Hans Donner, el Jefe de diseño de la Globo, un austríaco blankestein, apasionado por Brasil, que consiguió zafarse de su sino calvinista y ni siquiera después de tener 2 hijos con ella se le ocurrió jamás presentarla vestida. El sabía que sería como un sacrilegio, por contradictorio que pueda parecer.

Tiempo después, una amiga brasileña, aspirante a actriz, me definió con una frase célebre, esta particular relación que los brasileños sienten por su cuerpo, que no podría ser más distante de la moral WASP. “En los EUA, cuando una actriz se hace famosa -me dijo, serísima- lo primero que hace es mandar a su abogado a comprar todas las revistas viejas donde aparecía desnuda cuando no era “nadie”…en Brasil, por el contrario, no eres “alguien” hasta que no te invitan a hacer tu primera tapa de Playboy“. Totalmente coherente si pensamos que en cualquier playa carioca, una actriz aparece de gratis con un bikini que tapa como máximo un total de 6 cm cuadrados de su cuerpo. Que una revista esté dispuesta a pagar 100.000 dólares para ver esos 6 cm restantes es sinónimo de que eres alguien. Definitivamente!

Y ahora, para que no me quiten el saludo mis lectores masculinos desparramados por el mundo, les va la foto de cuerpo completo de Juliana Paes -la escultural madrina de la batería de la Escola de Samba Viradouro, que aparece ilustrando este post.

04 Viradouro F 061

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5 Comentarios
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Patri querida, estou com aquela saudade que você se referiu no texto, muuuuiiita mesmo. E pra meu desgosto a internet em casa anda tão ruim que nem ligo o computador para não ficar possessa, pra não dizer uma palavra feia. O Carna aqui em Búzios foi animado, tranqui quanto a desastres. Uma noite fomos atrás da bandinha com Claudio e Gabi e as demais ficamos aí esperando por ele que só sai do escritório 12 da noite. Você já deve saber, Beija-Flor ganhou e eu nem vi ainda, sábado vou ver se assisto o desfile das campeãs.
Beijos em todos, muitas saudades amiga.
Ede

Me encantò este post.El carnaval de Brasil me parecìa hace tiempo atràs,mucho ruido,mucha samba,no sabìa de que iban las letras,hasta que si supe y me cambiò la cabeza y entendì el porque los colores,los trajes,y me parece maravilloso que un pueblo manifieste su historia de esa forma.Un beso montevideano

Realmente bella Juliana Paes, antropologicamente entiendo el carnaval de Brasil, solo asi uno asimila tanto despliegue color y dinero para luego volver a lo cotidiano, que en su mayoria es trabajo y carencias.
Lo bueno es que sin el carnaval no se entiende Brasil su gente y la alegria que a todos nos encanta.

Gracias por la foto de Juliana. ¡Juiiiiioo! De vez en cuando paso por aquí, pero sin dejar comentarios. Pero ahora que estoy a punto de terminar el dichoso documental que me tenía preso (y antes de meterme de cabeza en un largometraje), voy a tener un tiempito para leerte, por fin, con calma.
un fuerte abrazo!

soy uruguaya amo mi patria pero naci del lado equivocado me encanta brasil el samba y el carnaval un saludo grande para todos



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